Para preguntarle, ¿qué es lo que usted nos puede informar o señalar, respecto a los hechos que
afectaron a su hermana Susana Higuchi en la madrugada del día 4 de junio del año 2000?
Según la declaración que la propia señora Susana Higuchi ha brindado ante esta Comisión,
efectivamente, ella fue internada en el Hospital Loayza, porque en su casa detectaron signos de
haber ella sufrido algún tipo de posible envenenamiento y luego se produjeron problemas graves
en la unidad de cuidados intensivos.
Para que usted nos pueda decir, ¿en qué momento se enteró? Y, ¿qué cosa ocurrió? Usted tiene la
palabra.
La señora HIGUCHI MIYAGAWA, Celsa.— El día sábado 3 de junio me entero por una
llamada de Gladiz, que a mi hermana estaban llevándola al Hospital Loayza, eso habrá sido
como a las 11 de la mañana, bueno, preparé el almuerzo y a eso de las 3 de la tarde fui a visitarla.
Ella estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos, la vi bien, estaba con sus monitores, con suero,
pero estaba recuperada. Tendría una fiebre de 37 y medio, creo que es lo que marcaba, parece
que estaba superando ¿no?
Me he quedado con ella hasta alrededor de las 9 de la noche, de 3 a 9 de la noche. Eso de las 7
estaba con hambre y mandó pedir comida. Gladiz fue a comprarle una sopa china, papó, le trajo
unos bocaditos chinos que es el *siumay racao*, que se lo comió ella con muy buen apetito. O
sea, no tenía ningún síntoma extraño aparte de su bronquitis.
La vi muy bien, la dejé perfectamente restablecida, de buen ánimo. Así que como tuvo visita yo
me retiré a las 9 de la noche, dije: Bueno, va pasar bien.
Cuando a las 12 de la noche recibo una llamada de Gladiz, que vaya urgente, que la señora
estaba...
La señora PRESIDENTA.— Perdón que interrumpa, Gladiz es su secretaria.
La señora HIGUCHI MIYAGAWA, Celsa.— Su secretaria.
Entonces, inmediatamente, habré estado llegando 12 y 20 de la noche, entré a cuidados
intensivos y la encuentro a ella fuertemente amarrada en la cama, pero amarrada así con sábanas
a las barandas, cada brazo a las barandas de la cama, las piernas igualmente amarradas. Aparte,
el cuerpo también tenía amarrado con sábanas.
La verdad es que me causó extrañeza porque habiéndola dejado bien a las 9 de la noche, sentada,
riéndose, yo dije: "¿Qué sucedió?", nada más. Lo único que atiné fue a sacarle, desatarla porque
no me quedo otra. Pero no tuve explicación de nada por parte de ningún personal de la UCI, todo
el mundo me ignoró. No sé, me pareció algo extraño y ahí quedó.
La señora PRESIDENTA.— ¿Ella estaba consciente, la señora Susana?
La señora HIGUCHI MIYAGAWA, Celsa.— Sí.
La señora PRESIDENTA.— ¿Qué fue lo que le dijo? ¿Estaba adolorida?
La señora HIGUCHI MIYAGAWA, Celsa.— Sí.
La señora PRESIDENTA.— ¿Qué le dijo?
La señora HIGUCHI MIYAGAWA, Celsa.— Me dijo que estaba adolorida, que quería ir al
baño, la acompañé cargándole el suero, todo. Pero la vi bastante deteriorada ¿no?
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